La batalla de Covadonga tuvo lugar en los pirineos o parte del relato proviene de allí?

La batalla de Covadonga tuvo lugar en los pirineos o parte del relato proviene de allí?
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El relato fundacional de la Reconquista podría ser el eco tardío de una historia ocurrida en el otro extremo de los Pirineos.

 Nos enseñaron que la Reconquista empezó en una cueva de Asturias con Pelayo, un argayo milagroso y un gobernador moro llamado Munuza huyendo de Gijón. En realidad Covadonga estaba situada en el Ducado Cantabria (como una lápida romana lo testifica), y Munuza era gobernador en León (y no Gijón). Pero lo que nos importa aqui es que la única fuente contemporánea de los hechos de Covadonga, la Crónica Mozárabe (754), nos cuenta otra historia del relato de Munuza y con demasiadas similitudes para que pueda ser fruto de la casualidad. En ella existe otro un jefe militar llamado Munuza, con otra alianza matrimonial con un caudillo cristiano, un cerco en las montañas, una desbanda y una muerte entre peñas. Solo que ocurre en la Cerdaña, en el Pirineo oriental. La Crónica de 754 no da el nombre de la ciudad: solo dice que Munuza fue cercado en «una ciudad de la Cerretania». La mayoría de los historiadores la identifican con Llívia, que en época romana se llamaba Iulia Libica y era la capital de los cerretani, el pueblo que dio nombre a la comarca. Llivia está en el paso del rio Segre y ofrece una vía natural de comunicación a través de la cordillera, utilizada históricamente por ejércitos y comerciantes. En el siglo VIII seguía siendo la plaza fuerte principal de la zona, conservando en lo alto del Puig del Castell las ruinas de un castillo de origen muy antiguo, ocupado en época visigoda y altomedieval. Hoy es un enclave español dentro de Francia: pertenece a la provincia de Girona, pero está rodeada por territorio francés. Se debe a que el Tratado de los Pirineos de 1659 cedió a Francia los “pueblos” de la Cerdaña, y Llívia tenía rango de villa. Como vemos en la Crónica, fue un punto disputado que permitía a la Hispania ocupada por los árabes, lanzar ataques al territorio franco.

¿Y si el relato de Covadonga, o al menos el final de Munuza, no fuera más que la versión asturiana, retocada siglo y medio después, de lo que pasó allí?

El silencio del único testigo contemporáneo

La Crónica mozárabe de 754 se escribió treinta años después de la fecha tradicional de Covadonga al contrario del relato de Pelayo escrito por Alfonso III hacia 883. Es la fuente la más fiable que narra la conquista musulmana de Hispania, entre otros hechos, y el autor es un cristiano que no oculta las derrotas musulmanas. Si una victoria cristiana hubiera humillado a un ejército árabe en Asturias, habría sido el primero en celebrarla. Señala enormes dificultades para los musulmanes en el control musulmán del norte de Hispania, describe las pérdidas que sufrieron en desfiladeros de camino a para atacar a los francos, y las derrotas principales de Poitiers y Toulouse.

Pues bien: no dice ni una palabra de Pelayo, de Covadonga, de Asturias ni de Gijón (ni León). Cuando habla de cristianos que resisten en las montañas, los sitúa en un solo lugar, los Pirineos. Así cuenta la campaña del gobernador Abdelmelic hacia 734:

«se propone destruir los pueblos que habitaban las alturas de los Pirineos, y dirigiendo la expedición por estrechos desfiladeros, no hizo nada provechoso. Convencido del poder de Dios, cuya misericordia aguardaban unos cuantos cristianos que conservaban las alturas de los montes […] perdidos muchos de sus guerreros, se acogió a las llanuras».
— Crónica mozárabe de 754

Cristianos atrincherados en las alturas, un ejército musulmán que se mete en desfiladeros, pérdidas y retirada, y la mano de Dios detrás. Es el esquema completo de Covadonga, pero en el Pirineo. A parte que Covadonga no controla ningun acceso, y que Pelayo actrincherado recibe un ultimatum de Oppa para rendirse segun las crónicas asturianas. Pelayo consigue escapar hacia Liébana y vencer alli a los musulmanes, pero Munuza escapa a traves de las montañas para finalmente morir en Santa Eulalia (Olialies).

Dos Munuzas, una sola historia

Pongamos los dos relatos lado a lado. A la izquierda, lo que cuenta el cronista de 754 sobre el Munuza de la Cerdaña. A la derecha, lo que cuentan las crónicas asturianas de finales del siglo IX sobre el Munuza de Gijón. Las coincidencias no son una ni dos: son siete.

# Elemento Cerdaña
Crónica de 754, hacia 731
Asturias
Crónicas asturianas, hacia 718-722
1 El protagonista Munuza, jefe bereber de una comarca de montaña del norte Munuza, gobernador musulmán de Gijón, en la costa cantábrica
2 La mujer cristiana Se casa con la hija de Eudón, duque de Aquitania Se casa con la hermana de Pelayo, Princeps de Asturias
3 La huida Escapa de una ciudad cercada en la Cerretania Abandona Gijón al conocer la derrota de Covadonga
4 La persecución Un ejército le pisa los talones Los astures salen tras él a perseguirle
5 La muerte Muere sin conseguir sin escapar, despeñado en la sierra Muere sin conseguir escapar en valles, alcanzado en Olalíes
6 El castigo divino Dios lo castiga por la sangre cristiana y por quemar al obispo Anabado Al desplomarse el monte por juicio de Dios, surge por divina providencia el reino, y el obispo Oppa es apresurado.
7 La fecha Hacia 731 Hacia 718-722, apenas una década antes, pero es una estimación sin consenso.

El detalle del matrimonio es el más llamativo. En los dos relatos, un caudillo musulmán de frontera se une a una mujer de la principal familia cristiana de la zona (la hermana de Pelayo en la Rotense, y la hija de Ardon en la Mozarabe), y esa unión es el nudo político de toda la historia. Que dos personajes con el mismo nombre, en la misma década y en el mismo tipo de territorio, vivan ese mismo drama, ¿es casualidad?

El cronista de 754 lo cuenta con un dramatismo que parece hecho para ser recordado: Munuza, acorralado, decide morir antes que caer vivo en manos de sus perseguidores, y «se precipita, desde una elevada roca a las hendiduras de las peñas».

El mismo paisaje, la misma guerra

No coinciden solo los personajes. Coinciden el terreno y la forma de combatir.

  1. Montaña del norte. Pirineo oriental en un caso, cordillera Cantábrica en el otro: dos frentes de montaña, lejos de Córdoba y difíciles de controlar.
  2. La muerte entre rocas. Munuza se despeña en las quebradas de la sierra. En Covadonga, los restos del ejército de Alqama acaban sepultados por el derrumbe de un monte en Cosgaya y arrastrados al río Deva. El enemigo muere aplastado por la propia montaña.
  3. La naturaleza se vuelve contra el musulmán. En la Cerdaña, la ciudad que antes rebosaba de agua deja a Munuza muerto de sed. En Covadonga, las piedras lanzadas contra la cueva se vuelven contra quienes las arrojan.
  4. Frontera inestable. En ambos casos el poder del gobernador depende de pactos con los linajes locales, y en ambos se rompe.
  5. Una expedición de castigo. Abderramán sale en persona contra la Cerdaña. Alqama marcha contra Pelayo. La crisis la desencadena siempre un ejército enviado desde el sur.
  6. Acorralamiento en un espacio cerrado. Munuza queda encerrado entre murallas. Los hombres de Alqama se meten en un valle angosto bajo la cueva. Una fuerza atrapada en un lugar que no puede dominar.
  7. La derrota provoca la huida. Roto el cerco o perdida la batalla, el gobernador queda sin apoyo y escapa a campo abierto, donde lo alcanzan.
  8. Persecución por caminos de montaña. Es el mismo patrón de la campaña de Abdelmelic de 734: avanzar por desfiladeros, sufrir pérdidas, retirarse por sendas apartadas.

La necesita de escribir un relato fundacional no excluye inspiraciones ajenas

El relato de Covadonga no aparece por escrito hasta los años 880, en la Crónica Albeldense y en la Crónica de Alfonso III. Es decir, más de siglo y medio después de los hechos y en la corte de un rey que necesitaba un origen glorioso.

Alfonso III quería presentar su reino como heredero legítimo de los visigodos y como elegido de Dios para recuperar Hispania. Para eso hacía falta un acto fundacional: una victoria milagrosa, un héroe godo y un tirano moro castigado. Las piezas ya existían en la memoria cristiana del norte: un Munuza, una alianza matrimonial traicionada, una huida y una muerte en la montaña. Bastaba con trasladarlas al corazón del reino y ponerles el nombre de Pelayo.

No sería la primera vez. La historiografía medieval está llena de episodios prestados, desplazados o embellecidos para servir al poder del momento. Y aquí el texto más antiguo, el único escrito por alguien que vivió aquella época, coloca la resistencia cristiana y al Munuza fugitivo en el Pirineo, no en Asturias.

Conclusión: el relato de Pelayo es un aglomerado de diversos relatos relocalizados en Asturias

Siete coincidencias en el relato, ocho en el terreno y la estrategia, un testigo contemporáneo que solo conoce resistencia cristiana en los Pirineos y un silencio absoluto sobre Asturias. Quien defienda la versión oficial tiene que explicar todo eso como una cadena de casualidades.

Lo que la tradición llamó batalla de Covadonga, es en realidad un aglomerado de varios relatos cuyo porposito es dar relevancia politica a un evento muy local. Pelayo es desafiado en un cueva perdida donde estaba acorralado. Pelayo rechaza la rendicion que le ofrece el obispo Oppa y consigue escapar de la cueva para regugiarse en Liébana donde consiguen sepultar a los moros que les perseguian. La apropiación del desenlace del jefe militar Munuza que es un hecho real ocurrido en la Cerdaña, y que Alfonso III adaptó a su geografía y a su héroe, le da al relato de Covadonga una dimension geoestratégica que no pudo tener en una cueva tan perdida como la del monte Auseva.

Lo que responderán los historiadores «asturianistas»

Estas son las objeciones que cualquier medievalista actual pondría sobre la mesa, pero veremos cómo ninguna realmente puede con ello:

  • Hay pruebas materiales de Pelayo en 737. La lápida fundacional de la iglesia de Santa Cruz de Cangas de Onís, de 737, la atribuye a Favila, hijo de Pelayo. El reino asturiano existe en el siglo VIII con independencia de las crónicas tardías. Sabemos hoy en ida que la lápida de Cangas es antedata y que la iglesia primitiva es de tiempos de Alfonso III. Se cita un obispo de Cantabria (Iglesia de Auca/Oña), Asterio, que ha existido realmente entre 589 y 597, participando a 3 concilios, y Alfonso III no ha tenido escrúpulos en trasladarlos al siglo VIII.
  • Las fuentes árabes conocen a Pelayo en el noroeste. Varios cronistas árabes posteriores mencionan a un caudillo llamado Pelayo refugiado con unos pocos hombres en una peña de «Galicia», refugiado en «Peña Pelayo» con 30 asnos salvajes, etc…Sabemos hoy que todos los autores árabes (menos en la mozárabe) son posteriores a Alfonso III y descubren el mito fundacional en la crónica alfonsina.
  • Los dos Munuzas hacen alianzas diferentes. El de la Cerdaña es un rebelde contra Córdoba, aliado de los cristianos de Aquitania. El de Gijón es un agente de Córdoba contra los cristianos. Pero en realidad, para escribir una novela eso es un detalle.
  • La cronología no encajaría. El Munuza pirenaico muere hacia 731, años después de la fecha tradicional de Covadonga. Si fueran el mismo episodio, habría que desplazar toda la cronología asturiana. Es cierto que la fecha estimada de Covadonga nunca ha podido ser corroborada por alguna fuente contemporánea. Y para construir un relato 170 años después, no hace falta que coincida el año exactamente.
  • Un nombre corriente. Munuza parece una forma latinizada de un nombre bereber. Dos personajes con nombres parecidos no son prueba de identidad. No es lo que dice el historiador asturianista José Luis Soto Chica «el nombre de Munuza era extremadamente raro» según él, y que no hay que confundirlo con Musa.
  • La toponimia asturiana es precisa. Las crónicas asturianas citan León como sede de Munuza, el monte Auseva y su cueva Santa María y el desenlace en Liébana: el Deva, Cosgaya, la huida de Munuza a Olalíes y la fundación del reino en Cangas. Es difícil trasladar un relato con una geografía tan concreta. Pero en realidad vemos que son varios relatos aglomerados. Sabemos que la parte de Liébana proviene muy probablemente de la tradición de Cosgaya a través del influyente obispo Sisnando de Liébana. Alfonso III ha podido inspirarse de esta desbandad de Munuza para novelar su relato que una simple escaramuza hacia un poco flojo.
  • El silencio de 754 tiene explicación. El cronista escribe desde el sur, centrado en Córdoba, Toledo y la guerra contra los francos. Una escaramuza en un rincón remoto pudo no llegarle, o no parecerle importante.
  • Los paralelismos son tópicos literarios. El castigo divino, la naturaleza aliada de los cristianos y el tirano que muere huyendo son esquemas comunes en la historiografía cristiana de la época. Que aparezcan en dos relatos no indica que cuenten el mismo hecho.

La historia del inicio de la Reconquista va saliendo poco a poco del gueto asturianista donde estaba encerrada, con historiadores de mucha fama que no nombraremos aquí, que han perdido el alma en idealizar el mito de Pelayo y engrandecer su figura. Pero vemos como hoy las cosas han cambiado y la visión mayoritaria hoy es que Covadonga fue una escaramuza local como hubo muchas en el Norte, con la diferencia que esta ocurrió cerca de Liébana, que sirvió de “caisse de resonnance”, donde estaba establecido el linaje de Pelayo y sobre todo de su primo segundo Pedro de Cantabria que sería el fundador de la dinastía real. El evento fue muy agrandado por la propaganda posterior de Alfonso III.

El relato de la huida de Munuza después de Covadonga es demasiado similar a la de Cerretania para que fuese casualidad y parece evidente que es el fruto de una apropiación de la historia por el redactor de la Crónica alfonsina. Allí, en aquellas montañas del Norte de Hispania, sí que hubo un choque militar en campo abierto de tropas tratando de pasar la única frontera que había, seguramente con Ardon tratando de repeler un ataque de Abdel Malik, y la derrota obligó su aliado y líder de las tropas bereberes rebeldes, a huir hasta perder la vida.

Henry

Emprendedor e Investigador de la Historia especialista del Alto Medievo.

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