La historia usurpada de Cantabria : conferencia de Angel Ocejo en Potes el 02/08/25

La conferencia examina la historia del nombre de Cantabria, argumentando que su significado geográfico y cultural ha sido objeto de usurpación y tergiversación a lo largo de los siglos. En particular, se enfoca en cómo la región de Cantabria fue históricamente identificada por autores clásicos, a pesar de los intentos de historiadores vascos y asturianos de reubicar o subsumir su identidad. La confusión entre «Asturia» (singular), un término que se refería a un territorio más amplio, y «Asturias» (plural), que implicaba una unión de pueblos cántabros y astures, se presenta como una causa clave de estas distorsiones. Se subraya que el reino de Pelayo y el inicio de la Reconquista tuvieron sus orígenes en tierras cántabras (Liébana), un hecho que ha sido anacrónicamente atribuido a una «Asturias» que, en su concepción actual, no existía en aquel entonces.
¿Cómo influyeron las crónicas medievales en la narrativa histórica sobre los orígenes de Cantabria y Asturias?
Las crónicas medievales, particularmente aquellas escritas en Oviedo aproximadamente 150 años después de los eventos de Pelayo, Covadonga y Liébana, tuvieron una influencia fundamental en la narrativa histórica sobre los orígenes de Cantabria y Asturias al introducir anacronismos y una «asturización» de hechos que en realidad ocurrieron en tierras cántabras.
Los puntos clave de esta influencia son:
• Introducción de Anacronismos Territoriales: Las crónicas de Oviedo, al narrar una época muy anterior, deslizaron sin mala intención nombres de la época en la que escribían, como «Asturias». Esto es un anacronismo, comparable a decir que los estadounidenses defendieron Puerto Rico contra el pirata Drake en el siglo XVI, cuando Estados Unidos ni siquiera existía.
• Nombre del Territorio Astur: Durante siglos, desde la época romana hasta el siglo VIII, la tierra de los astures se llamaba «Asturia» (en singular). El término «Asturias» (en plural) es un nombre medieval que surgió mucho después de Pelayo y Alfonso II, y hacía referencia a un territorio que ya incluía una parte cántabra. Las crónicas, al usar «Asturias» para referirse a la época de Pelayo, crearon la falsa impresión de que esa territorialidad ya existía.
• Desaparición y Recuperación del Nombre de Cantabria: El nombre de Cantabria desaparece de su lugar ancestral en el siglo VIII y comienza a recuperarse en el siglo XV. Sin embargo, a partir de la Edad Moderna (siglos XV, XVII, XVIII), con la imprenta y la publicación de textos clásicos que hablaban de Cantabria y las guerras cántabras, surgieron intentos de usurpación de su historia.
• La «Asturización» como Principal Tergiversación: Se considera que la mayor tergiversación histórica es la «asturización» de hechos que sucedieron en Cantabria, una tergiversación anterior a la línea vasco-cantabrista y que ha perdurado durante 11 siglos.
• Impacto en la Historia de Cantabria: Esta tergiversación provocó que se ocultara para muchos la verdadera historia de Cantabria. Por ejemplo, se llegó a difundir la idea de que las guerras cántabras habían ocurrido en Guipúzcoa, Vizcaya, Álava, e incluso Navarra, lo que es una usurpación y tergiversación histórica que duró siglos y fue muy influyente, llegando incluso a afectar mapas. Aunque hubo autores contemporáneos (siglos XV-XVIII) que identificaron correctamente Cantabria con Santander, Laredo, Castro y lugares cercanos, y mapas que la situaban correctamente.
• Origen del Reino y la Reconquista:
◦ Las mismas fuentes ovetenses, aunque anacrónicas, sugieren una gran importancia a Liébana, indicando que el reino, denominado «Astorum Regnum», surgió en Liébana tras la derrota de la hueste, y no en Covadonga.
◦ Pelayo luchó en tierras que eran cántabras, lo que contradice el mito de que fue el primer rey del «reino de Asturias» y de la Reconquista en el sentido moderno.
◦ Pelayo, al huir de la jurisdicción de Munuza, se refugió en un territorio que no era la «Asturia» de la época, sino lo que las fuentes arábicas llamaban «la sierra» o «el territorio de Pelayo».
◦ La unión de tierras astures y cántabras se dio en dos momentos: una primera unión «cántabro-astur» (desde Cantabria hacia Asturias), iniciada con Alfonso I (hijo de Pedro de Cantabria). Luego, una segunda unión «astur-cántabra» que heredó esta base, pero fue regida desde la hegemonía de Oviedo, dando lugar al término «las Asturias».
◦ El paso de «Asturia» (singular) a «las Asturias» (plural) se sitúa a finales del siglo VIII, específicamente entre el 785/786 (Beato de Liébana) y el 798, coincidiendo con el reinado de Alfonso II.
◦ Ya en época medieval, el poema de Fernán González reconoce que mientras Pelayo «guardó» la tierra, fue Alfonso I quien «ganó muy fiera tierra toda con su espada», ensanchando el territorio.
En resumen, las crónicas medievales, aunque fuentes valiosas, distorsionaron la narrativa al proyectar nombres y realidades territoriales posteriores hacia un pasado donde no existían, contribuyendo a la invisibilización de la identidad cántabra en los orígenes del reino.
¿Cómo influyeron las crónicas medievales en la narrativa histórica sobre los orígenes de Cantabria y Asturias?
Las crónicas medievales, particularmente las escritas en Oviedo, tuvieron una influencia fundamental y tergiversadora en la narrativa histórica sobre los orígenes de Cantabria y Asturias.
Aquí se detalla cómo influyeron:
• Introducción de Anacronismos y «Asturización» Histórica:
◦ Las crónicas ovetenses fueron escritas aproximadamente 150 años después de los hechos que narran, como los de Covadonga, Liébana, Pelayo y Alfonso I.
◦ Al ser redactadas en un tiempo posterior a los eventos, los autores «deslizaron» nombres y conceptos de su propia época al describir un pasado donde esos términos no existían o tenían un significado diferente. Esto se denomina anacronismo o «actualismo».
◦ El ejemplo más destacado es la «astuización» de hechos sucedidos en Cantabria. Estas crónicas comenzaron a referirse al territorio donde actuó Pelayo como «Asturias» (en plural), afirmando que «en Asturias reinó Pelayo en Cangas».
◦ Sin embargo, durante la época romana, visigoda y hasta bien entrado el siglo VIII, el territorio de los Astures se denominaba «Asturia» (en singular). El nombre «Asturias» (en plural) es un término medieval que implica una territorialidad que incluía ya una parte cántabra, y su aparición es mucho posterior a la época de Pelayo y Alfonso I.
◦ El orador compara esto con decir que «Estados Unidos» defendió Puerto Rico en el siglo XVI, un error porque Estados Unidos no existía en esa época. Del mismo modo, decir que «Asturias» existía como tal en tiempos de Pelayo es una tergiversación histórica.
• Confusión Geográfica y Territorial:
◦ Las crónicas ovetenses, al aplicar el nombre «Asturias» a un período temprano, ocultaron la distinción secular entre los Astures y los Cántabros. Estos dos pueblos estuvieron individualizados, bien separados y delimitados durante siglos.
◦ El límite entre Astures y Cántabros era significativo, inicialmente entre dos provincias romanas y luego identificado por geógrafos clásicos como Estrabón y Pomponio Mela en el río Sella. Esta división se mantuvo incluso a nivel genético y lingüístico.
◦ Aunque las mismas fuentes ovetenses daban gran importancia a Liébana (un territorio cántabro) como el lugar donde surgió el reino y donde la hueste fue aplastada, lo llamaron el «Astorum Regnum». Esto llevó a la idea errónea de que Pelayo, que luchó en tierras cántabras, fue el primer rey de un «Reino de Asturias» tal como lo entendemos hoy.
◦ El territorio original de Pelayo en las fuentes arábigas se denominaba «la sierra» o «el territorio de Pelayo,» diferenciándolo del «distrito de los Astures».
• Impacto Duradero en la Narrativa Histórica:
◦ Esta «astuización» ha perdurado por 11 siglos hasta nuestros días.
◦ Contribuyó a que, en la Edad Moderna (siglos XV-XVIII), cuando se recuperó el nombre de Cantabria a través de textos clásicos, surgieran nuevas usurpaciones. Personajes como Antonio de Nebrija y otros, sin un conocimiento profundo de la historia, intentaron ubicar a los Cántabros en lugares como Santander, Laredo, parte de Vizcaya, o incluso Gipuzkoa, Álava y Navarra.
◦ A pesar de estas tergiversaciones, otros autores de la época (como Zurita, Pedro Peralta Barnuevo, o los creadores de mapas como Caspar Wopel y Stefano Bonsignori) sí ubicaban correctamente a Cantabria, excluyendo las regiones vascas y riojanas.
◦ La narrativa de las crónicas medievales también difuminó el hecho de que el término «las Asturias» (en plural), que denotaba una unión de territorios astures y cántabros, apareció solo a finales del siglo VIII con Alfonso II. Esta unión fue inicialmente desde Cantabria hacia Asturias («cantroastur»), y luego con la hegemonía ovetense («astur-cantra»), dando origen a términos como «Asturias de Santillana». La «Asturias» singular actual es una individualización posterior.
En resumen, las crónicas medievales, al introducir anacronismos y proyectar realidades territoriales de su tiempo hacia el pasado, tergiversaron la historia de los orígenes de Cantabria y Asturias, difuminando las identidades y fronteras antiguas, y dando lugar a una narrativa donde eventos y territorios cántabros fueron absorbidos bajo la denominación «Asturias».